Todo el mundo piensa que las monedas tienen dos caras, y es así: aplicado a mi persona, una representaría mi parte buena, "mi luz"; la otra, sería la parte oscura, "mi noche". Cuando lanzas una moneda al aire hay un 50% de probabilidades de que salga una u otra, y con las personas que me rodean sucede igual: puede ser que seas afortunadx y conozcas mi parte buena...o te toque conocer la mala.
Sin embargo, hay algo que la gente no parece tener en cuenta, y es que hay una tercera posibilidad: el canto de la moneda. Dicho canto divide a la moneda en sus dos caras, pero la probabilidad de que, al lanzarla, la moneda caiga de canto, es ínfima. Del mismo modo, muy pocas personas saben cuál es mi verdadero yo, pues creo que no todo el mundo debe saber realmente cómo soy, pues conocerían mis puntos débiles. Esa cara y esa cruz, son un escudo frente al mundo.
En efecto, soy como una moneda.
