28 de diciembre de 2011

Hay amores que son como un fuego apagado con agua,  nunca volverá a arder la llama. Otros, dejan un ligero hilillo de humo,pero al final ese rastro se lo llevarán el viento y el tiempo. Sin embargo, hay otros que se asemejan a un mechero: por mucho que le des a la rueda,solo salen chispas, hasta que , cuando menos lo esperas,esa llama vuelve a arder.

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