Ves como la historia se repite, pero esta vez tú no eres uno de los protagonistas, y sabes como se sienten esas personas que están pasando por lo que tú pasaste, y sufriendo de forma similar a como tú lo hiciste. Empiezas a recordar todo aquello, esos momentos en que no sabías que hacer, en los cuales solo querías salir corriendo y que las lágrimas que salían de tus ojos se fueran hacia atrás porque la física así lo dicta.
Te ves entrando de nuevo en un bucle del que es muy difícil salir, que realmente...es una mierda, pero no, no puedes, esta vez no te toca, y a ellos tampoco porque no se lo merecen, e intentas animar. Sabes como hacerlo aunque no lo hicieran contigo, quieres verlos bien, que sufran lo menos posible y tal vez, así, y aunque sea un poco egoísta,aliviar también un poco tu dolor.
Todo merece la pena, y han hecho bien en no darlo todo por perdido, por haber visto la luz dentro de toda esa oscuridad. Solo me queda deciros a los dos una cosa: Dejarse llevar por la corriente es lo más sencillo, pero también lo menos gratificante. Nadar contracorriente cansa más, pero cuando estás a salvo en la orilla, la sonrisa de tu rostro no podrá borrarla nada ni nadie.
"El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional"
Buda.

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